El futuro de la ficción, o la ficción del futuro

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Como todo joven cineasta que se inicia en el rubro de contar historias, escribir y filmar guiones; empecé en el mundo del cine haciendo cortometrajes. Las ficciones cortas son un espacio donde podemos crear sin tener la presión de lo económico, del éxito, del rating o la cantidad de espectadores. El cortometraje es quizás aquel lugar donde un director se siente más libre.

En esa primera etapa, tuve la suerte de viajar y conocer varios festivales de cine donde mis cortometrajes compitieron. Fue tanta mi obsesión por estas ficciones que descubría viajando por festivales con mi trabajo que decidí armar un programa de cine que emitiera específicamente cortometrajes en televisión, de Argentina y del mundo. El programa, hoy llamado Dac Ficciones Cortas, se volvió un referente en el mundo del cine. Actualmente cumple ocho años ininterrumpidos en pantalla y por el mismo pasaron personalidades como Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Eduardo Sacheri, Juan José Campanella y Dolorez Fonzi, entre otros.

Los directores argentinos tienen un lugar privilegiado en el mundo de los cortometrajes, habiendo ganado muchos de ellos festivales como Cannes, San Sebastián, Berlín o Toulouse. En Argentina sabemos contar muy bien historias breves, motivo que nos convierte también en una de las potencias de producción publicitaría, donde lograr emoción o empatía en pocos segundos se vuelve fundamental. Pero: ¿qué futuro tienen este tipo de ficciones en la actualidad?

En el primer auge de la telefonía móvil se creía que estábamos por descubrir una nueva era de “contenido audiovisual web”. Parecía que se venía la época de oro de las series web, los cortometrajes en línea y los pequeños relatos. La realidad no pudo haber sido más distinta. El concepto de web como algo diferenciador se cayó, e internet se convirtió en un medio para difundir de una manera más eficiente el contenido. También se decía que las series o películas iban a tender a ser cada vez más cortas, ya que el espectador se estaba acostumbrando a ver contenido corto y más inmediato. Otra vez la realidad terminó por destrozar la teoría y mostró un resultado distinto: hoy las ficciones son solamente aquello que cada historia necesita que sea. En otras palabras, duran lo que tengan que durar. O como me dijo un famoso productor: “Duran cada vez menos, y cada vez más”.

Recientemente acabo de estrenar El Mundo de Mateo, un oscuro policial que rápidamente se convirtió en una de las ficciones más vistas en Cablevisión Flow, que se estrenó en la TV Pública Argentina y que tuvo su estreno internacional en el Festival de Series de Berlín. Esta ficción cuenta la investigación de un crimen en ocho capítulos de media hora, pero mi serie anterior –Tierra de Rufianes– contaba su relato en capítulos de diez minutos, mientras que la anterior –El legado– narraba una historia épica en trece capítulos de una hora de duración cada uno.

En otras palabras, la ficción se ha vuelto un medio para encontrar públicos a través de historias. Y no se trata de una frase azarosa, sino de reforzar el hecho de que las historias son el medio por el cual se busca segmentos de público puntuales, y está más que claro que una vez que se lo encuentra, no se lo suelta por mucho tiempo. ¿Qué lugar tendrán las ficciones cortas en la ficción del futuro? Bueno… cada vez menos, pero cada vez más.

*Director y productor cinematográfico, fundador de la productora Idealismo Contenidos y docente en la Universidad del Cine.





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