"El Güilo vs. "El Omega": la guerra por el control de las narcotienditas que ha dejado una ola de violencia en Baja California

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(Foto: Especial)
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El pasado 15 de abril un oficial de la policía municipal de Mexicali, Ignacio  Villagómez Robles, fue asesinado a tiros  cuando realizaba una infracción de tránsito en un poblado de nombre Ciudad Morelos del Valle, en el estado de Baja California.

La mañana de ese lunes Villagómez estaba levantando una multa por una infracción a la normas viales, junto a su compañero, cuando fue  atacado a balazos por la espalda.

El director de Seguridad Pública de Mexicali,  Ulises Méndez, aseguró que esta agresión no quedará impune y anunció un extenso operativo coordinado entre las 3 corporaciones de los 3 niveles de gobierno para dar con los agresores.  No han tenido éxito.

Las cámaras de vigilancia instaladas en la patrulla, pudieron mostrar cómo fue el ataque.

(Foto: Especial)
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Cuando el oficial Villagómez estaba junto al conductor reprendiéndolo por su falta al reglamento de tránsito, un auto se colocó al lado y le preguntó qué hacía ahí, el agente ministerial cortante le contestó que hacía su trabajo cuando dos sujetos lo rociaron con disparos de armas de alto calibre, como AK-47 y R-15, sin darle tiempo a reaccionar, asesinándolo.

En las grabaciones también se puede ver plenamente el rostro de uno de los atacantes. Se trata de Jorge Eduardo Pérez Jiménez, alias “El Charal”,   operador de “El Güilo”.

Todo apunta que detrás del asesinato del policía está Vicente Martínez González, conocido como “El Güilo”, líder del Cártel de Sinaloa en la zona norte del Valle de Mexicali.

“El Güilo”

“El Güilo”, es identificado como líder de una célula perteneciente al CDS  que opera en el Ejido Pachuca, Los Algodones, Guadalajara, Mérida y otras zonas aledañas a Ciudad Morelos. Un sitio estratégico para el trasiego de enervantes y el descenso de avionetas.

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Operador del Cártel de Sinaloa desde hace varios años en Baja California, es uno de los objetivos prioritarios para el Grupo Coordinación Mexicali.

Dicho grupo fue creado para las labores de inteligencia y seguridad en el estado, hace algunos años detectaron que hay una separación en entre “El Güilo”, “El Ruso” y “El Omega”; considerados lugartenientes y jefes de plaza del Cártel de Sinaloa en la zona.

Versiones refieren que en meses pasados, gente del Cártel Jalisco Nueva Gneración se acercó a “El Güilo para proponerle una alianza y juntos controlar el tráfico y distribución de drogas. Sin embargo, las autoridades aún no han definido si pertenece a alguna corporación delictiva.

Lo que si está claro, es que existe un lucha entre “El Omega” y “El Guilo”, , pues el primero pretende apoderarse de las llamadas “tienditas” que se encuentran en territorio de Martínez González.

La separación de estos líderes criminales ha generado una ola de violencia en  Mexicali, que va desde e homicidio del policía Villagómez, el triple asesinato en un restaurante, hasta los crímenes contra Bernardo Antonio Linares Corral “El Tony”, Jesús Martínez Ruiz “El Güero Pangas”, José Feliciano Montes de Oca Salgado “El Chano”, entre otros.

“El Omega”

Autoridades locales  informaron en diciembre pasado de la detención de dos sujetos  que identificó como “sicarios del Cártel del Sinaloa”,  que operaban en la zona norte del Valle Mexicali.

(Foto: Especial)
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Maximiliano Aispuro Álvarez “El Max”, de 26 años, y Antonio Cortez Valenzuela, de 25, fueron detenidos en posesión de un arma larga y dos cortas. Dos de los principales operadores de Felipe Eduardo Barajas Lozano, apodado “El Omega” y, se presume, han ejecutado la guerra en contra de “El Güilo”.

Investigadores del caso establecieron que forman parte de un comando armado que se hace pasar por elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), pues llevan equipo táctico, botas estilo policial, chalecos y armas de grueso calibre. Además, utilizan pick-ups color blanco con estrobos, similares a los de las corporaciones estatales.

El grupo del “El Omega” tiene  como función atacar a la gente de Martínez González, “El Güilo”, reduciendo así sus operaciones en  Los Algodones, Ejido Pachuca, Mérida y las otras zonas donde trafica y vende droga.

El motivo dela guerra entre estas dos células delictivas es porque “El Güilo” no se quiso alinear con “El Omega” y “El Ruso”.

Otro de los objetivos de Barajas Lozano es apoderarse de los puntos de narcomenudeo que maneja Martínez González, las llamadas “narcotienditas”. Su estrategia consiste en “reventar” dichas “tienditas” y enseguida poner a un vendedor de su grupo.

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La segunda función es ubicar y apoderarse de “tienditas” de droga de grupos rivales establecidas en la zona rural, las cuales “revientan” y de manera inmediata instalan a su vendedor. Fuentes de inteligencia llegaron a la conclusión que para estas acciones trabajan en contubernio con elementos de la PGR, quienes también realizan cateos de bandas contrarias en beneficio de “EL Omega”.

A Bajaras Lozano se le relaciona en varios homicidios en la zona, en donde testigos afirman que los criminales parecían agentes y los coches en los que viajaban tenían estrobos.

Integrantes del Grupo Coordinación también los relacionan con el asesinato de Bernardo Antonio Linares Corral “El Tony” en marzo de 2018 y de su escolta Nicolás Ibarra Pino el 13 octubre de 2017.

Los asesinó como respuesta a la detención de su hermano y su  padre,  porque  responsabilizó a “El Tony” de ser quien dio aviso a las autoridades para su detención.

(Foto: Especial)
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Hace una semana el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) emitió una serie de recomendaciones para los viajeros que aprovechan la Semana Santa para vacacionar en los centros turísticos de playa del país.

Las playas del estado de Baja California figuran en la lista de los destinos turísticos mexicanos más peligrosos. También, recientemente  Tijuana, fue considerada la ciudad más violenta del mundo con 2.640 homicidios durante el 2018 y una tasa de 138.26 muertes por cada 100.000 habitantes, de acuerdo al estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Público y la Justicia Penal.

Parte del problema es que la autoridad local no ha podido dar frente a los grupos criminales que aún están operando en la ciudad, controlando el mercado negro en la frontera de drogas y personas, aseguró Vicente Sánchez, investigador del Departamento de Estudios de Administración Pública en el Colegio de la Frontera Norte (COLEF).



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